Ordesa Circular Dia 4: Goritz – Brecha de Rolando

Goritz… Qué sitio más maravilloso. Siempre lo había enfocado como un sitio de paso. Un refugio para cobijarse, o aprovisionarse, o jubilarse y vivir los últimos días. Pero la experiencia de hacer de él un campo base durante varias jornadas, donde dejar las mochilas y conocer la zona, ha sido una idea acertada. Pero si es que da igual la dirección que elijas, todos los caminos son inescrutables. No, espera. Quería decir fantásticos.

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Nos despedimos de Goritz y cogimos dirección Oeste, hacia Francia, hacia la Brecha de Rolando. Con despampanante parsimonia pusimos a cargar los móviles y las cámaras y preparamos la mudanza. Sin prisa alguna. Hoy tendría que ser un día emocionante, pero corto y sencillo. Muy mal se me tendría que dar para perderme otra vez.

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Costó despedirse del refugio. Si no estuve ahí diez minutos agitando el brazo, no estuve ninguno…20150807_112009

…pero ya es suficiente.

—Deja de hacer el lerdo y tira p’arriba anda. —me pareció escuchar.20150807_115046

Como expertillos de la zona en que nos convertimos, ya podíamos reconocer cuanto nos rodeaba.

—A ver Sori, cuantos metros tiene ese pico?

—Tendrá unos 2600…

—Y cómo se llama el collado al que nos dirigimos? —Iba preguntando.

—Eh… Ese es el collado… Señor Miyagui.

—Casi casi. —respondía con aires de sabiondín. —Es el collado Millaris, no Miyagui. El señor Miyagui es el anciano de Karate kid.

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Según parece, en el monte tiendo a tener una excitación propia de un niño con sus reyes magos, y ello me provoca un increible superpoder de parloteo infinito. Qué raro, si yo normalmente no digo ni mú.

—Y fíjate allá al fondo Sori, —comentaba con incontinencia verbal —, cómo ha amanecido hoy el Señor Monte Perdido.

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Al llegar al collado Millaris se nos vino encima de golpe un nubarrón negro como una teja. Mala pinta, mal augurio. En lo que dudamos para sacar los chubasqueros, comenzó a caer una gorda y nos calamos vivos. 20150807_124414

Caminar bajo la lluvia con tu poncho tiene su gracia, te enorgulleces de tu autonomía pero, aunque no te mojes, es un soberano coñazo. Agradecimos que dejara de llover, y en ese tramo de ladera tan espiritual —depositen allá mis restos por favor —atisbamos nuestro objetivo.20150807_125407

Por primera vez en la travesía teníamos la Brecha a la vista. Esta Brecha de Rolando es una gigante puerta natural en la gran pared de los Pirineos. Se dice que, hace unos cuantos siglos, el comandante Roland trataba de huir con sus soldados de las tropas españolas y, viéndose acorralado, desenvainó su espada y abrió una enorme grieta en la roca de 40 metros de ancho y 100 de alto. Con lo cual, o era una espada gigante, o el tal Rolando tenía los cojones como bombonas de butano.20150807_131129

Al rato nos topamos con otra de las maravillas naturales del lugar: La gruta helada de Castarets. Una cavidad a 2700 metros con varias bocas internas que provocan una ventilación favorable a la conservación del hielo, es por ello que está helada. Si no, la llamarían la gruta calentita, digo yo. Se me ve allí?

Captura de pantalla 2015-08-25 a las 18.26.25

Es una zona protegida, y está previsto el cierre al público en breve. De momento hay una escueta valla que limita el acceso. Su interior está impregnado de humedad helada y de un silencio especial, mitad iglesia diocesana mitad juicio en la previa de un veredicto. Me pareció una gran maravilla.

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El terreno se volvió lunar.

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La brecha cada vez más cerca. Ajá! Ahí me tenéis con el mapa. Qué creíais? Que me perdería otra vez? Navales 1, montaña 3.20150807_141052

Sobre la marcha nos encontramos preciosos contrastes que Soraya solía captar con agudeza visual: “La vida siempre acaba abriéndose paso”, decían en esa obra incomprendida que es Jurassic Park.20150807_141444

Y por fin, un último tramo. Bien pegaditos a la pared de la derecha, y una imponente caída por la izquierda.20150807_142929

Para darle un poco más de emoción, llegamos a la atracción del día. Unas cadenas amarradas a la roca para poder salvar un pequeño precipicio.

—Sori! Como lo ves? —nadie contestó.

Había dos fulanos delante que nos abrieron camino. Mucho mejor, la verdad. De no haberlos visto igual no nos hubiéramos creído que se podía pasar por ahí.

PICT0347Rezamos alguna plegaria y nos lanzamos a probar el atrezzo que se había colocado para nosotros en esta nueva escena. PICT0349Paso seguro, las dos manos a la cadena y mucha concentración. No hay margen para el error.

Tan cerca y tan lejos… La aproximación a la brecha sigue el siguiente proceso perceptivo: al principio se ve una diminuta grieta en la montaña, más adelante el impacto de un gigantesco meteorito, y finalmente la puerta que usaría el mismísimo Dios para entrar en su salón.

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Soraya reconoció este tramo hacia la brecha como el más impactante y duro de cuantos cruzamos en nuestra travesía.

—Vamos Sor! Que solo queda una migaja!

PICT0355 Las vistas eran colosales. Aquel último tramo se hizo interminable.20150807_144622

Y después de cuatro horas de travesía, por fin llegamos a la Brecha. Tenemos acceso de golpe al maravilloso paisaje francés. Como siempre, lo más destacable es pasar del árido terreno español a las verdosas montañas francesas. Supongo que alguien tendrá una explicación para eso.20150807_145338

Las dimensiones de la brecha asustan, son completamente desproporcionadas. Me recuerdan a aquel paso con estatuas gigantes de “La historia interminable”.20150807_145345Y ahí un servidor, como cerdo con trufadas.

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El otro gran atractivo del día sería el lugar elegido para pasar la noche. En un lateral de la Brecha se puede acceder a una cueva, siempre que salves una cornisita con un pequeño precipicio al lado. Quise recoger el momento en que llegamos:

—En serio vamos a pasar la noche aqui? —Me preguntaba a mí mismo en voz baja.

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Después de instalarnos en nuestros aposentos, iniciamos el paseo hacia el pico del día: El Taillón. Aprovechamos los 2800 metros de la brecha para buscar un caminito que nos llevara hasta él. Así nos topamos con el denominado Dedo de la Brecha. Justo debajo estoy yo haciendo el subnormal.

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El valle de Gavarnie con su niebla. Como se puede ver, el momento era delicioso.20150807_164209

—Sori! Queda aquella pendiente! Unos 200 metros de desnivel! —A esas alturas, Soraya sabía perfectamente el esfuerzo que requería salvar 200 metros de desnivel.20150807_164614

La fuerza y determinación de Soraya parecían no tener límites, pero en este momento empezó a mostrar síntomas de fatiga.

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El siguiente paso era cruzar una sencilla y jugosa arista, antes de abordar la última pendiente.20150807_164618Detrás de nosotros el majestuoso bloque del Perdido y Marboré. Sin duda, uno de los más grandes y abruptos paisajes de los pirineos.

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Para el último tramo, hemos de ascender unas rampas de 200 metros de desnivel. El menú de la subida tiene unos vertiginosos zigzags de primer plato,

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…una interminable recta de segundo,

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…y finalmente una cima de postre. Una sencilla y fascinante montaña de 3144m apta para todos los públicos,20150807_171710

…con unas vistas espectaculares de Gavarnie,…20150807_171720

…del Vignemale,…20150807_171724

…del cilindro de Marboré,… 20150807_171729

…el Monte Perdido…20150807_171733

Y así fué como Soraya pasó de haber hoyado tres collados en Gredos, a tener cuatro tresmiles en su curriculum.20150807_172539Muy satisfechos iniciamos el descenso y nos dirigimos a nuestra casita en la cueva.

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Este era el pasillo de entrada. Pongamos que era el jardín que da acceso al hall.

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Al llegar, esta era la tesitura de la situación. Faltaba poner un felpudo de entrada para sacudirse el polvo de las botas: “Welcome foreigners”.20150807_181621

Y así se veía la cuevina desde abajo.

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Lo que nos llevaba a tener reflexiones muy necesarias. Por ejemplo, cómo hacer para no tener ganas de orinar por la noche. Imagina que sales a mear a oscuras, no te acuerdas de que estás durmiendo en una cueva a 2800 metros y te vas para abajo rodando. Sería una situación muy absurda.

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A las 19 horas preparamos algo de cena con el hornillo. Cena austera, no lo discuto, pero en esas condiciones uno puede confundir un zapato con un medallón de morucho en salsa.

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Como nos faltaba agua, tuve que bajar al glaciar de abajo a coger unos litrines.

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A las ocho habíamos acabado de hacer todas las tareas. Y de esta guisa, asistimos a la mejor puesta de sol que un servidor haya visto en su santa vida.20150807_183021

Moraleja: Una cueva al año no hace daño.

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