Panticosa Circular Día 6 y 7: Bujaruelo – Panticosa

Nos tomamos el día de descanso. En el itinerario inicial teníamos apuntado el pico Mondarruego para hoy, con los correspondientes 1700m de desnivel positivo. En su lugar amanecimos cuando nos dió la gana, desayunamos como seres no humanos y nos dimos un sano paseo por los aledaños del río Ara.

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Seguimos la senda del GR11 que llega hasta el puente de los Navarros, sin otro ánimo que el de disfrutar con el paisaje y la compañía. Recordamos lo que es caminar sin cargas pesadas, caminar sin objetivo alguno, sin prisas. Con tiempo para hacernos fotos de portada de disco folclórico.IMG_20160714_104706

—A ver por donde podríamos perdernos hoy. —Parezco querer decir. Pero tampoco había muchas opciones. Ya me hubiera gustado un poco de “huy no es por aquí estamos cortados no hay camino no entiendo el mapa”. Esa adrenalina es un goce total.IMG_20160714_10503420160714_105639

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De modo que el día fue transcurriendo entre cascada y bosque. IMG_20160714_112127

Por el camino lanzaba preguntas de tribial relacionadas con el viaje.

—A ver quién me puede decir por orden cronológico el nombre de los ibones que hemos bordeado. —Soltaba. Y al momento una legión de brazos en alto pedían turno para responder.

—Bachimaña, Azules, Tebarray, Llena Cantal, Gran Facha, Arratiles, Bernatuara! —Se recitaba de memoria con la musiquita de cuando se aprendían los reyes católicos.20160714_111001_Richtone(HDR)

Tras una hora y media de amable descenso llegamos a un bello chiringo, propiedad de un camping con bungalows y toda la pesca. Cayó una cerveza, y después otra, y la tercera ya la exigíamos con unas olivitas. El chip estaba dado la vuelta. Tiene sentido. Las travesías de esta naturaleza consisten básicamente en cuestionar lo cotidiano, de modo que los pequeños placeres como este se convierten en lujos irrechazables.20160714_121544

Revisamos lo realizado. Difícil de creer, difícil de explicar, difícil de recoger con las cámaras.20160714_122212

Volvemos. Intentamos inventar otro camino. No lo conseguimos. No tardamos en parar de nuevo a comer y a disfrutar del atrezzo.IMG_20160714_11425220160714_140818

IMG_20160714_115353Llegamos a una piscina natural a la que ya habíamos echado el ojo en la ida. No hay huevos de bajar, se dijo. De modo que bajamos, aunque solo los más osados se bañaron. Casualmente había un termómetro allí, marcaba en el agua -47 grados.20160714_152052

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Ya en Bujaruelo no pudimos ignorar la oferta de hamburguesa del bar. Qué exquisitez, por Dios.IMG_20160714_171844

Y llegó la parte complicada. Tocaba volver a poner el chip en modo pateo. A muchos en el grupo nos costó. El plan consistía en avanzar al caer la tarde, sobre las 19, en caminata de dos horas y media hasta la cabaña del Cerbillonar. Así evitamos darnos una paliza al día siguiente, que es el día de vuelta a Salamanca y conducción de 6 horas.IMG_20160714_184533

Para ello no teníamos más que tomar el caminito de la GR11 que sube por el río Ara.IMG_20160714_185230

Con la modorra por bandera se nos olvidó capturar los detalles de un sendero que ya conocía, y del que había olvidado su belleza. Sólo Pablo tiene alguna foto como testigo.IMG_20160714_191310IMG_20160714_192849IMG_20160714_185756

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Y cuando el día ya apuraba apareció la cabañita, rodeada de libertad y de piedras preciosas.IMG_20160714_210116

La cabaña nos tenía reservada una sorpresa. Es mi deber contarlo. La primera intención era dormir en su interior, en una especie de establo sin puerta por donde entraba un frío del carajo, y donde los vecinos de cabaña habían dejado unas zapatillas. Cuando aún se estaba debatiendo la idea de pernoctar en tal lugar, y mientras quitábamos algunas piedras para hacernos hueco, nos topamos con un excremento humano, reciente y humeante. Entre alaridos y pecados salimos de allí, y la primera reacción fue culpar a los vecinos de cabaña, que estaban en la otra sala, con puerta cerrada y casi hasta chimenea. La segunda reacción fue poner tiendas y dormir fuera.

La conclusión es clara: Hay que procurar no ser tan cerdo/a.IMG_20160714_210157

La noche llegó violenta, con frío y viento. Usamos la cabaña para cenar una sopa miso y mezclas similares, tapados con todos los tejidos de que disponíamos y acercando las manos al fuego.IMG_20160714_221259IMG_20160714_222748

Las tiendas aguantaron el empujón de la noche, y el día siguiente nos despertó con aroma a despedida. Se nos acaba la aventura. Nos quedan las cuatro horas que necesitamos para llegar  hasta Panticosa (cinco y pico al final, casi seis). Las vacas se querían apuntar a nuestra fiesta, pero estaba Soraya para dejar las cosas en su sitio.IMG_20160715_080257

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La paliza fue grande. Las hamburguesas y el toque mesieur de Bujaruelo estaban haciendo mella. En palabras de Soraya, su cuerpo y su mente se pusieron en huelga. Valga para todos los miembros del grupo. Ascendimos la montaña maldita hacia el Ibón de Brazato, y tuvimos ocasión de despedirnos por última vez del Vignemale. Qué montaña madre mía. Dan ganas de ir por la calle gritando a los cuatro vientos “¡yo he subido al Vignemale!”. Cosa que hago de vez en cuando, y aunque nadie entienda nada, yo me lleno de orgullo y satisfacción, como el rey.

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Era tal la cruz que cargábamos en este último día que no hay más fotos que las que solté con mi camarucha. El silencio con el que se subió solo se veía sacudido por respiraciones entrecortadas y crujir de piedras.DCIM101GOPRO

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En el último collado comemos las últimas reservas. Sabemos que hay que bajar más de mil metros de desnivel y nuestras rodillas lo sufren. También sabemos que hemos superado todas las dificultades y hemos vivido unas vacaciones maravillosas. Con esa mezcla convivíamos. DCIM101GOPRO

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Iniciamos el último descenso con un calor abrasador. Hay buen ánimo, pero el horno tampoco está ya para muchos bollos. Queremos acabar.DCIM101GOPRO

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Punto final a la travesía. El diseño de un plan de ruta, por una zona agreste como pocas, junto con otros cuatro excelentes compañeros, ha sido un gran reto que ha tenido el éxito esperado. A la llegada a Panticosa me nace hacerme un autoretrato, vulgarmente llamado selfie. Quiero comprobar si el rostro es una mezcla entre cansancio y satisfacción, o si solamente me he quemado. No ha habido aportación económica en concepto de publicidad por parte de las marcas que salen en la foto.

DCIM101GOPROLos compañeros vamos llegando al punto desde donde partimos hace ya seis días. Lo primero es quitarnos las botas, mojarnos los pies y comentar la dureza del día y el cansancio de la semana. Nos parece mentira la distancia que hemos recorrido. Toca volver al mundo real.

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Exijo una foto final de despedida.

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No se si se podrá superar. En cualquier caso, hasta la próxima aventura.

 

Agradecimientos:

A los lectores fortuitos que se acerquen a leer este blog.

A Ignacio Villalobos, que me sacó a bailar a la alta montaña por primera vez.

A Andrés Sudón, con quien me largué de travesía con tienda y sin medios por primera vez.

Al blog  http://www.viajarapie.net/ , mi inspiración aventurera y bloguera. Y también a los míticos http://the-south-face.blogspot.com.es/

A Soraya por descubrirme el blog y empujarme a escribir mis impresiones. Mucho más divertido así, dónde va a parar.

 

 

 

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2 comentarios en “Panticosa Circular Día 6 y 7: Bujaruelo – Panticosa

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