Patagonia Torres del Paine: Día 1

¿Quieren saber cómo hacer el mítico trekking de las Torres del Payne en invierno? Lean atentamente.

Lo más sencillo es que un cúmulo de casualidades broten inesperadamente. Que un amigo de un amigo experto en expedición de aventura, el gran Francisco López Mercado, te espere con un coche alquilado en el aeropuerto de Punta Arenas a las dos de la mañana, seguidamente conduzca dos horas hasta Puerto Natales, te ofrezca sin pedir nada una habitación de su hostal, te acompañe a las 9 temprano a una tienda amiga de alquiler de material de montaña, y por último conduzca otras dos horas hasta la base de las torres del Payne.

Todo lo que no sea hacerlo de esta manera lo hace más complicado.

IMG_9826

De modo que de esta guisa nos llevaron hasta la base de las torres. El día despejó y por la carretera más austral del planeta se mostraron por primera vez las paredes del Paine. Imponentes, claro. Por el camino tratamos de resolver todas las dudas con nuestro guía espiritual Francisco.IMG_9842

A las doce estamos en la base y tenemos cuatro días para hacer la famosa caminata de la “W”IMG_9844

La aventura comenzó entonces con un día sorprendentemente despejado y por un paisaje típico de invierno. La hoja de ruta tiene como objetivo el Campamento chileno, a unas dos horas. Así que venga, ligeritos.

captura-de-pantalla-2016-09-08-a-las-17-49-53IMG_9848IMG_9849Hay algunos detalles importantes que tenemos que considerar. En primer lugar, los días duran menos que un brinco por el efecto austral. Contamos con 10 horas de luz. El sol sale a las 8 y se pone a las 18. Todo lo demás es penumbra. Penumbra helada.

20160812_124143IMG_9853

Segundo, hay agua por todas partes. Limpia, fresquísima, casi hielo. No nos preocupamos por recargar.IMG_9857

Adelantamos a dos chicas chilenas que sufrieron el ascenso. Aprovechándonos de nuestro aceptable estado de forma llegamos al campamento chileno, primer extremo de nuestra “W”. El refugio está cerrado. No hay nadie. Observamos las instalaciones, dos casetuchos no guardados cerrados a cal y canto.IMG_9860

Recordamos las palabras de Francisco: “Si el tiempo y la meteorología lo permiten, dejad todo en el campamento y subid a por las torres”. Sea.IMG_9861

Las dos chicas chilenas llegan al campamento y nos copian el plan. No lo conseguirán, pienso.

Eran momentos de escepticismo, con preguntas y dudas rondando. ¿Ha merecido la pena venir? ¿Es este un monte como cualquier otro monte? ¿Habrá en España montañas como esta donde no necesite dos días de viaje para acceder a ellas? IMG_9862

Y mientras tanto caminamos por un paraje con el punto de desolación que trae el invierno. Árboles deshojados y olor a tierra seca a nuestro paso.IMG_9867IMG_9869

Hay que ir mirando el reloj. Vamos con el tiempo justo. Se dejan ver las torres, y también entran en escena unas nubes con ganas de hacer la puñeta. La última parte viene condimentada con nieve y algo de hielo. Precaución.IMG_9874IMG_9875Llegamos al mirador. Tenemos 20 minutos si no queremos volver a oscuras.IMG_9879IMG_9880

Las torres del Paine están tapadas, con fugaces ventanas que permiten una contemplación intermitente. El paisaje no desmerece en absoluto. Las fotos no funcionan, no recogen lo que vemos. Hemos visto muchos lagos de montaña, pero en este percibimos algo salvaje y desconcertante. Un glaciar gigante se abre paso, a golpe de milenios, deformando el terreno, creando infinitas y violentas grietas en la roca. Las nubes no hacen sino envolver de misterio la escena. Por fin comenzamos a entender lo que significa estar allí. El impacto es soberano. Lo degustamos con todos los sentidos.IMG_9884IMG_9886

Que no, que no funcionan las fotos. Lo intentamos pero no funcionan. Se terminaron los 20 minutos. Nos vamos. Pase lo que pase a partir de ahora, ya sabemos que todo ha merecido la pena. En el descenso nos encontramos a las dos chilenas, sufriendo. Les preguntamos si llevan frontal. Les advertimos de todo. Van muy justas.IMG_9894IMG_9902

Llegamos al campamento. Montamos la tienda y cenamos una insípida pero nutritiva pasta con tomate. Oscurece. Las chilenas no llegan. Dudamos. Salimos a buscarlas? No podemos llamar a nadie, no hay cobertura. Sobre las ocho notamos sus frontales. Llegaron.

Una palabra se repite sin descanso en la noche: Frío.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s