Circular Sierra del Áramo

A unos pocos kilómetros de Oviedo emerge la colosal Sierra del Áramo, conocida por ofrecer la Senda del oso por el Oeste, y la cima del Angliru por el Este. Mi intención es conocer su cresterío en las cumbres, y ofrecer a nuestros perrillos unas buenas vistas. Se dice que desde arriba hay 1500 metros verticales que apreciar  por ambos lados de la montaña. Comprobémoslo.IMG_1375Aparcamos cerca de un pueblo llamado Villanueva y enfilamos jubilosos por la ruta de las Xanas.IMG_1381Atravesamos un desfiladero que nos hará ganar 350 metros de altura de un bofetón. Aunque el sol no da tregua y las mochilas pesan lo suyo, la emoción de los primeros pasos nos empuja desinteresadamente.IMG_1382Por el camino una familia de veraneantes con niños nos da conversación dominguera. No se dan cuenta de que no estamos para gaitas, pues cargamos con 12 kilos a la espalda cada uno y sudamos por lugares inverosímiles. Hay un niño que no ha dejado de atosigar a nuestro perro desde que salimos y empezamos a hartarnos.IMGP9605En un descuido aceleramos y nos despegamos de ellos. No se puede estar a todo. Nos concentramos en nuestro esfuerzo.IMGP9609Nada tiene que envidiar este camino al del Cares. En comparación podemos decir a favor de las Xanas que está mucho menos transitado.IMGP9615El camino agujerea la montaña y permite el paso por sus entrañas. El resto es precipicio, al que no nos asomamos por respeto. Los perros no entienden de miedo, pero andan con cuidado, saben lo que se hacen.IMGP9622En poco más de una hora dejamos atrás el desfiladero y nos arropa una pradera acogedora,…IMG_1404…y unos metros más arriba la ermita de Santa Rita de Casia,…IMGP9701…que nos da la bienvenida a Pedroveya, pueblo enclaustrado entre las montañas al que accedemos tras superar 350 asequibles metros de desnivel.IMGP9700En la hoja de ruta está marcado el restaurante Casa Generosa. Nos detenemos a degustar un menú con platos típicos asturianos, completamente exquisitos. El trato, maravilloso.IMG_1403Hacemos la debida sobremesa y aún así nos cuesta despegar de nuevo. La digestión dura una eternidad. Una siesta no vendrá mal.IMG_1407Y de paso procuramos acostumbrarnos al paisaje desde las alturas.IMG_1409IMG_1408Continuamos con cierta modorra por un camino que asciende violentamente por una ladera verdosa. No hay tregua, superamos más de 500 metros en menos de 3 km. En el horizonte aparece por vez primera nuestro objetivo.IMGP9633Lo que dejamos atrás nos da aliento para continuar. IMG_1410Llegamos a una zona de cabañas de pastores. Pasaremos de puntillas por el detalle de que las pilas del GPS fallaron y perdimos la senda, obligándonos a remontar por entre matorrales, selva y zarzas en épica batalla contra los elementos.IMG_1405En un pequeño tramo de camino natural entre helechos encontramos un alijo de tranquilidad, una pequeña tregua para lamernos las heridas.IMGP9634La llegada al collado sabe a victoria. Son las 19, tenemos tiempo para descansar, hacer fotos y contar moscas.IMGP9635IMGP9636Nuestros cánidos están encantados. Alguna discusión mantienen con algún que otro perro pastor, todo desde la cortesía y la diplomacia.IMGP9639IMG_1416Alcanzamos a ver el mar. Es tan espectacular como sospechábamos. Exploramos la zona sin las mochilas y, como levitando, descubrimos un lugar mágico en la pradera.IMG_1419IMG_1415El día se apaga y montamos la tienda.IMGP9645

Día 2

La noche transcurrirá tranquila, si obviamos un concierto de cencerros de vaca que se alarga hasta altas horas de la madrugada. Algo dormimos, pero no necesitamos ninguna alarma para anticipar el amanecer.IMG_1418Asistimos absortos al espectáculo de la naturaleza.IMG_1413Recuperadas las fuerzas y bien desayunados emprendemos la marcha. Ascendemos hacia la parte más alta.IMG_1401Y llegamos a un maravilloso collado donde se alcanza a ver toda la linea de cumbres asturianas, desde Picos de Europa y el Parque Natural de Redes hasta las montañas leonesas. Por el Norte posa el mar.IMGP9650IMGP9660IMGP9658Tratamos de continuar la ruta planificada por intuición, pero sin el GPS nos perdemos sin contemplaciones. Nos perdemos hasta que no nos queda ni vergüenza. De modo que, pasadas unas horas, tiramos la toalla y descendemos hasta la Vega Les Bobies, donde acampamos y disfrutamos de una apacible puesta de sol.IMGP9665No todo van a ser palizas descomunales.IMGP9663IMG_1414IMG_1433

Día 3

Amanecimos con agujetas. Y de nuevo, como sincronizados con la mañana, abrimos la ventana de la tienda para coincidir con los primeros rayos de sol. IMG_1429El día se presenta con un fabuloso mar de nubes. Nuestros perros alucinan, no se han visto en otra igual. Lanzan su vista al horizonte, como tratando de comprender de donde ha salido ese enorme felpudo blanco.IMG_1443IMG_1431Con parsimonia nos ponemos en marcha, y remontamos el camino hacia Pedroveya.IMGP9671También del otro lado, nubes haciendo de alfombra, naturalmente.IMGP9672Sin mayores problemas nos dejamos llevar por un camino marcado que esta vez somos capaces de no perder.IMGP9673Ya vemos la cabaña de pastores. Una estampa de postal.IMGP9674IMGP9675IMGP9676IMGP9677Un nutrido grupo de perros pastores nos reciben con ladridos primero, y mimos después. IMGP9679IMGP9680IMGP9683Y descendemos lo suficiente para que la niebla nos envuelva en su regazo.IMGP9690IMGP9697Desde Pedroveya no nos queda más que atiborrarnos a café y cerveza y dejarnos caer hasta el parking. IMGP9699.JPGAsturias nos ha tratado bien. Deseando volver.

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